02/09/06
Paréntesis (La rosa blanca)
Por una rosa blanca de delicada fragancia, erguida, bien puesta, y una hoja de lirio con una tela fina que la envuelve, y una etiqueta, en ese jarrón de cristal que aprecio tanto, de líneas tan simples, tan transparente, tan limpio.
Y no te preguntas si existe el lenguaje de los colores? El blanco es puro, es inocente, es delicado, es ingenuo…
Otra vez, antes de preguntar, antes de mostrar tu lado oscuro, piensa.
11:55 Permalink | Comentarios (5) | Email esto
30/08/06
Instantanea#4: The View
Descubrí The View de la mano de un amigo asturiano y su mujer; una maravillosa, lista, guapa y un largo etcétera… mexicana. Buen chaval mi amigo, algo pesado a veces pero cuando no habla de burocracia ni de funcionariado es un verdadero encanto y tan humano! Había ido a Nueva York desde Washington a dar un curso y cargué con mi hija pequeña pensando en llevarla a algún espectáculo de Broadway a su medida. Encontramos entradas para La Bella y la Bestia. Mi “peque” estaba fascinada y al salir del teatro lo quería todo; el peluche de la bestia, la camiseta, la muñeca de la bella… Reconozco que mi reacción ante el consumismo descontrolado es nefasta, me niego rotundamente a jugar el juego y me cierro en banda y además hasta me pongo “borde”. Podéis imaginaros la tremenda rabieta. La encantadora pareja sugirieron ir a tomar algo a The View para calmar los ánimos de tal concierto y eso hicimos.
En pleno corazón de la ciudad, en Times Square se encuentra un hotel, a mi juicio, con poco encanto, muy americano; el Marriot Marquis. No tiene demasiada altura, solo 49 pisos y su bar de cócteles y buffet abierto está en el piso 48. El bar está dispuesto en un gran círculo que rodea el edificio y además, para el alucine de los visitantes, es giratorio! Es decir que mientras tomas tu copa, toda la ciudad y sus alrededores se van moviendo a tus pies. Algunos edificios los ves muy cerca, otros rascacielos más memorables están algo lejanos, El río Hudson se ve ahí, al ladito, debajo. Yo estaba alucinada, ya no os digo mi hija a quien le pasaron todos lo males. Esa fue mi primera visita a The View cuando todavía estaba en Washington. Cuando me trasladé a Nueva York era uno de los lugares donde solía llevar a mis huéspedes, amigos, familia, conocidos que me visitaban. Cada indagación ha sido distinta pero recuerdo una noche mágica, con Richard, un amigo, que estuvimos frente a una sola copa tres horas, charlando, mirando los edificios, los rascacielos como se desplazaban constantemente, despacio, como en un sueño o un vals lento. Vivir hacia fuera, eso es lo que sientes, y ese es el instante, observante, esponjoso, impaciente pero a la vez distante como si estuvieras flotando, sin perder de vista a las miles de ventanas iluminadas, algunas cercanas, vacías de humanos, otras activas con gente todavía trabajando avanzada la noche, otros cenando, tomando sus copas, otros reunidos, austeros frente a papeles y libros… y pensaba, cuantas ideas vuelan en el aire, cuántas vidas con matices distintos.
Qué potente que es esta ciudad! Y es que es inevitable que sientas esa fuerza desmesurada; tantas personas que te rodean, tan poco espacio, esa fuerza creativa del bien y del mal hace mella... Y se hace manifiesta en las grandes y pequeñas cosas, en el metro, los artistas, los “performers”, en las calles, en los bares y en los museos, en las oficinas, en los teatros y los comercios pero esas historias deberán “ser contadas en otra ocasión”!
16:10 Permalink | Comentarios (11) | Email esto
27/08/06
Otro paréntesis...
Necesito otro paréntesis para preparar mi mente, después de la fiesta y entrando ya en esa época que los libros y las libretas se revuelven para dar formas distintas a las ideas. Las clases están cerca y no me siento presta a las aulas. Sé que cuando los tenga delante, a mis alumnos me refiero, me enamoraré de todos ellos, como hago siempre, encontrando gracias incluso a los que dicen que no las tienen. Pero no estoy entregada, me siento aturdida, quizá porque el verano no ha sido del todo tranquilo, temporales y tormentas acosaron mi mente y esa producción intensa, ese “parir” textos para esos libros me ha dejado exhausta para la docencia.
Sólo sé que necesito más tiempo y no sé si lo tengo… y más charlas, y más cenas en compañía… (eso sí tiene arreglo). También espero con impaciencia que ese paseo junto al mar quede menos transitado, más mío y los azules cambien constantemente como hacen ahora que se acerca septiembre y los vea y los viva desde la veranda.
Todo llegará, lo sé, sólo que a veces… me impaciento.
12:20 Permalink | Comentarios (0) | Email esto

