31/08/05
Recordando a Woolf
Hoy, Woolf en mi corazón
El mundo de las mujeres es más sensible, más detallista, más minucioso. Los hombres van al grano “déjate de muebles, sin rodeos, al grano... “, como si el paseo en mi boca de un hueso de melocotón no pudiera despertar las sensaciones más prodigiosas...
Me gustaría enamorarme de una mujer... Una Clarissa Dalloway o Mrs. Ramsey, la protagonista de “To the Lighthouse”... Estoy segura que existen, que todavía viven, como las protagonistas de Cunningham, en “The Hours”, protagonistas del pasado y del presente. Siempre Woolf presente en mi corazón. La manera de hacer, de recibir, de preparar la mesa para el banquete, la disposición de los comensales para que la orquesta suene, armónicamente, y desate dentro de cada invitado, un sinfín de pasiones con las notas infinitas de una sinfonía perfecta... Mrs. Ramsey... con un marido como el que el que fue mío. Esa entrada en “res media” de la novela:
“Yes, of course, if it’s fine tomorrow” ... “But you’ll have to be up with the lark”… Repartiendo esperanza por doquier, mimando el alma de su hijo James, proporcionando una luz, esa luz, ahí como destino, como fin, en medio de un largo camino… “But.. it won’t be fine tomorrow” Mr. Ramsey, siempre jodiendo los sueños… encasillando el mundo a su manera. Y, además... siempre tenía razón. Esa mente analítica, fría, capaz de observar la más pura y dura realidad... Nunca lo podré olvidar cuando todavía era la Sra. XX, anulada XY.. Vital... Pensé, “esa soy yo!” Revivo brevemente cuando me enamoré de un sueño social, de un animal político, incapaz de comunicar los pensamientos más íntimos, incapaz de entender sus frustraciones, la muerte de su madre... ssh... silencio. Ahí, fomentando la distancia, el muro infranqueable de su más remoto yo, como muchos hombres, esa discapacidad masculina, como tú, como cualquiera... Y me pregunté, “la Ramsey... se dejará, o no se dejará vencer?” Ella continúa “But it may be fine – I expect it will be fine” Ahí, yo, embelesada, conquistada, enganchada al libro compruebo, página tras página, que la muerte es el precio para llegar al Faro, y no es ella quien llega, mi eterna protagonista, llega la vida que ella ha creado, la vida a su en derredor transformada, fusionada, y aquellos seres capaces de crear arte... La vida en su vida, su vida que ya no existe pero se regenera en los demás, y vive, se extiende, contaminada de su delicado y pasado quehacer...
Pero, aunque siento una atracción mental, psíquica, e incluso intelectual, no me atraen sexualmente las mujeres aunque no me importa besarlas, y más aún me encante observarlas. Su mundo me parece mucho más poderoso... Dalloway, con sus flores, con su paseo, con su viaje interior, ese itinerario que vuelvo a reseguir despacio desde que despierto de mi letargo... en ese mundo práctico, y me encuentro con él, que como Ramsey, quiere ir sin rodeos, al grano... sin dejarse llevar, porque los hombres siempre controlan, siempre joden... los sueños.
Y como Clarissa o Mrs. Ramsay busco mi viaje interior, me regocijo con mis diálogos, con mis ficciones, giving parties to cover the silence... porque la soledad no es fácil, porque la soledad hay que molerla para entenderla... despacio... como un hueso de melocotón en la boca...
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