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23/04/07
Nino I
Yo estaba pletórica; ¡el mar cerca me da tanta energía!. Nunca, en mi corta vida de enseñante había tenido una aula como aquella. No por su contenido; el contenido eran simplemente treinta y ocho sillas con brazo que disponíamos según necesidades, una pizarra, por supuesto y una gran mesa que me agencié de otro instituto que tenían arrinconada y no usaban. Ésta mesa sorprendente contenía los artilugios que necesitaba para dar mis clases; un proyector, de filminas y un magnetófono. Todo un lujo en aquel momento. La clase era alargada y distribuí las sillas en forma de “u”: dos hileras a cada lado y otras pocas al fondo con un pasillo central, para posibilitar distintas agrupaciones de las sillas y la formación de grupos. Teníamos espacio y podía moverme de grupo a grupo, sin problema
Me senté en la mesa (nunca me ha gustado sentarme detrás de la mesa, ya sabes, en clase, no paro quieta) para hablaros de cómo iban a ser las clases de inglés aquel año en el que todos estrenábamos ese maravilloso centro provisional y os pedí que intervinierais. Me mirabais algo sorprendidos y en algunos casos observé cierta perplejidad en vuestros rostros y escuché a hurtadillas un comentario: “Este año, el inglés no será una “María”!”. No estabais acostumbrados a ser responsables, a participar... “profe, que usted es la maestra, no nos venga con inventos” y yo os pedía compromiso y participación. Os pedía que participarais de los apuntes de una programación incompleta que os presentaba en aquel momento. Os hablaba de lo que era la comunicación, de los proyectos, de la oralidad del lenguaje, de la realidad de la comunicación y, en un pueblo cómo el nuestro, la práctica real la teníamos al alcance. Mi sueño era posible! Mi materia no se archivaba, era útil desde el primer día.
Aquel primer día no te recuerdo a ti, os recuerdo a todos como uno solo aunque quiero pensar que me fijé en Sonia, en su espontaneidad, en su facilidad de palabra, en sus elucubraciones tan bien hechas, desde el primer día tan estupenda con esos ojos tan vivarachos y a Joe, tan grande y corpulento aunque de movimientos cansinos y con esa barba adolescente, a Carbonell con esa cara de incredulidad, de pillo y con esas preguntas tan impertinentes. Nunca deje de sonreír ese día, era consciente. Tu eras tan discreto que no me di cuenta de tu presencia pero no tardé en apreciar tus gestos, tu mirada, tu extravagante vestimenta y sobre todo, tus contribuciones tan sensibles tan especiales, tan distintas a todas… Cómo no iba a fijarme!
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15/04/07
Revuelta
Domingo por la mañana. Una semi-clásica me acompaña, como tantas otras mañanas de domingo. Un sorprendente Battiato, “Shadow Light”; una misa, antimisa, una música sublime para mis sentimientos revueltos.
Después de las lluvias y los fríos, las emociones, los viajes y los tumultos me recluyo serena en mi palacio. Ese palacio azul de mis sueños y realidades.
Un sol entre nubes todavía, ilumina cada rincón de la casa. El azul del techo destella, el blanco de las paredes brilla y en el suelo, también azul, veo las olas revueltas de mi alma… esta mañana de domingo.
Nota a nota, tecla a tecla del piano, con las voces, con los coros y después la orquesta... Battiato impregna cada minúsculo sentimiento de mi alma y lloraría sin pausa hasta vaciar toda esta amargura que me desconcierta.
Pues sí, ando revuelta. Sin saber exactamente lo que me pasa; contradiciendo mis actos y mis pensamientos. Sin respiro me pregunto qué me pasa cuando aunque estés cerca te sienta lejos. Tú ya sabes que no sé vivir sin cuerpo, no sé vivir sin alma y por eso me contradigo y con ese respeto que me desgarra te dejo que seas tuyo pero no acierto mis actos, ¿o no los deseo?
Y busco y encuentro aunque no sé si encuentro lo que busco pero con reticencia hallo y descanso…
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10/04/07
Receso
Me alejo a tierras extrañas porque tú te alejas a otros lares. O te alejas por que me alejo y en ese acuerdo mutuo de respeto me pregunto si es eso lo que verdaderamente deseo…
No quisiera obviar el miedo, ese miedo que me aqueja, no por tus actos sino por mi notable atrevimiento… todavía con eso. Capaz de vivir y sentir tanto; tan temeraria como antaño, que me sorprendo y me desconcierto por esa incapacidad mía de equilibrar mi mente, mi alma y mi cuerpo mientras te pienso constantemente en mis descubrimientos.
No sé si quiero ese alejamiento pero entiendo que es el momento aunque vea que ya no importan los años, sean más o sean menos lo que cuenta es que siento, otra vez, contigo dentro.
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