05/01/07
Paréntesis: Sicilia
Si pudiera dejaría que los dioses conciliaran mi sueño dulce y largamente, expandiendo estos días de ocio y deleite de los sentidos. De regreso de Sicilia sólo se me ocurre decir cómo siento mío el terreno; los olores de los cítricos, de la tierra, los vestigios de tanta historia, de tantos momentos distintos; de guerreros, de poetas, de filósofos, de campesinos y de vientos, de sol, de nubes y nieve, de azules infinitos, algunos parecidos a los míos, otros bien distintos… como el negro azulado-rojizo de la lava inerte por la ladera nevada y el pie del Etna.
Y es que los momentos tienen su fin para poder contarlos y revivirlos al estilo de los románticos ingleses “recollection in tranquillity…” como dicen ellos, y ahora desde mis tenues azules de invierno recreo los suyos, los revivo e intento plasmar sentimientos casi imposibles de ser transcritos, aunque torpemente lo intente.
Quizá debiera dejar más tiempo para que el poso, ahora mismo tan revuelto, se calme, ordene sus capas y salga de mis adentros compresiblemente para que entienda esa mezcla de sentimientos porque en ese tiempo de silencio me contradigo con mis deseos, pero, ya veis, ahí estoy, escribiendo…
No conocía Sicilia y el fervor por mis ancestros me hace planear visitas a islas y países mediterráneos que dieron sentido a mi variopinta civilización. Ahí, en el ombligo del Mediterráneo, como sus habitantes la describen, entiendo la mezcla de tantos mundos y me pregunto cómo, después de tantos siglos, todavía buscamos lecciones de armonía entre las huellas de otros tiempos… y en ello estamos.
No intento hacer de este escrito un relato de lo que he visto. No me interesa. Esta información se puede encontrar en cualquier sitio, en cualquier guía y aunque mis sentimientos se repitan, solo yo siento cómo los vivo y así lo explico.
Quizá, parte de lo más sorprendente, ha sido recordar los mitos, los dioses, las leyendas que explican el mundo de la mano de Salvatore Furnari, un hombre sabio que a lo largo de los años ha estudiado los mitos greco-romanos de Sicilia para intentar “descubrir cómo somos comprendiendo cómo éramos”… y lo sabía transmitir añadiendo su gracia personal y sus interpretaciones personales deseando que sus oyentes desarrollaran su propio criterio al estilo de la más pura pedagogía crítica, cuestionando lo establecido, haciendo llegar a una conclusión a partir de las evidencias… un sabio en definitiva, como mi abuelo a quien recordé a cada momento de sus explicaciones. Un hombre que te hacía pensar, acabando sus frases con un interrogante… con una pregunta y le brillaban los ojos cada vez que alguien era capaz de adivinar su pensamiento, ese dios o una divinidad.
He regresado tranquila, cálida por dentro y me hubiera quedado mil años pero he vuelto y los regresos después de tanto poso, de tanto relleno y tanto sentimientos se hacen duros… ahora mismo sólo quisiera que se acortara el frío para ver las flores pero me conformaré con las mimosas que ya están prestas a darnos el toque de color mientras revivo despacio los colores, los olores, las sensaciones de esta Sicilia vestida de invierno…
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