11/09/06
Instantánea #5: September 11th
Al abrir la puerta, me encontré con mi amiga que acababa de llegar de Los Ángeles. “Por qué no has tomado el metro?” le dije después de un beso “Desde el aeropuerto te trae hasta la esquinita de casa y además esta parada tiene ascensor” “Quería probar el Shuttle” me contestó. “Ya sabes que dentro de tres días me voy a Alemania y para irme tomaré un “shuttle” desde aquí.” Y volviendo a entrar en el apartamento le dije, “Pues mira, llegaré más tarde todavía, entra que prepararé un café.” Nos sentamos a tomar ese café que quizá me salvó la vida aquella fatídica mañana del 11 de septiembre en Nueva York. Hicimos planes, para la noche. Acababa de ser su cumpleaños y yo le había prometido una de mis magníficas “fideuàs”. Di instrucciones, a ella y a mi amigo, para la compra de ingredientes en el barrio (las gambas, los calamares y las vieiras) y me fui.
Tomé el metro de la línea A, a las 8:40 aproximadamente para dirigirme al World Trade Center donde se ubicaba esta tienda que tenía todos esos abalorios, suplementos y ropa de los famosos (Calvin Klein, Kenneth Cole, Ralph Lauren, Donna Karan NY…) que volvían locos a mi gente. En el metro todo parecía normal pero de golpe nos pararon y sin dar explicaciones nos pidieron que abandonáramos el tren y el recinto inmediatamente. La gente se preguntaba qué pasaba. Y alguien con unos auriculares nos dijo que acaba de chocar un avión contra una de las torres Gemelas.
Lo que pasó y que muchos visteis creyendo que era una película de ciencia ficción, no lo voy a contar. La versión oficial la habréis visto y oído cientos de veces pero mi historia, como la de otros millones de historias vividas en directo, de lo que nosotros vivíamos, parte de una película, o de un sueño, todavía no lo sé, es lo que quisiera transmitir. Esa conciencia extraña del momento, esa unicidad única, intransferible que cada uno de los que vivíamos en Nueva York sentimos el mismo día de los hechos y los días que les siguieron fueron para mí los más significativos y más duros, pero a la vez intensos de mi estancia en la ciudad.
Soy consciente de que soy algo lenta de reflejos y para entender lo que vivo tengo que digerirlo, mascarlo, magullarlo, como he dicho otras veces y en situaciones así, no hay tiempo para digestiones, hay que actuar! Al salir a la calle del metro cerca de las Torres me encontré con la gente que subía en dirección opuesta donde yo quería ir, como un río, como una avalancha e inconscientemente, me giré y seguí la corriente hacia el norte, desistí de mis compras, lógicamente, aunque todavía me paré en la tienda de los lápices, plumas y bolígrafos para comprar ese bolígrafo rojo, precioso para mi amiga. Allí fue mi primer contacto humano hablado después de la tragedia y la dependienta muy nerviosa y preocupada me dijo que iba a cerrar, que la “cosa” se estaba poniendo muy fea.
Me fui a la oficina, cruzándome con gente por todas partes. Al llegar a la oficina en la Quinta Avenida me encontré con Tom, de mantenimiento de mi edificio, en la puerta de la entrada. Un chino encantador con quien siempre intercambiaba algunas palabras amables y divertidas cada mañana. Me cogió del brazo y me dijo “Look! Can you believe this?” Desde allí veíamos las torres humeantes y con nuestros mismos ojos vimos cómo se derrumbaba la primera torre. Mostré intención de entrar en la oficina y el me dijo que todos se habían marchado. Insistí porque había prometido mandar un artículo para una revista y él se me quedó mirando sorprendido y me dijo: “I’m going home. If you stay, it’s under your own responsibility!” Sé que soy muy cabezota y naturalmente bajo mi responsabilidad subí a la oficina. No podía comunicarme con mi “jefe”, como cariñosamente le llamaba, no estaban ni él ni la secretaria y el teléfono daba señal de comunicar constantemente. Tampoco podía comunicarme con los profesores que teníamos esparcidos por la ciudad. La escuelas se vaciaron ante las órdenes del alcalde. Las pocas líneas que funcionaban, estaban saturadas y allí desde mi despacho, con las dos torres caídas veía esa gran humareda encima de donde habían estado como dos grandes champiñones negros al final de la avenida.
Allí, sentada, mirando por la ventana que daba al sur, recuerdo cómo me entró esa impotencia, ese no saber que hacer, sin ser capaz de elaborar una de mis listas para ordenar las ideas pero empecé, en la última planta, sola en todo el edificio, a actuar. Todavía no me creo mi sangre fría. Internet no se había caído en esa zona, mandé el artículo y empecé a recibir correos desesperados de mi gente en casa. Mandé un correo colectivo diciendo que estaba bien aunque no sabía exactamente qué estaba ocurriendo. En un momento entró una llamada de teléfono, de mis primos, preocupadísimos y yo fría, con una calma increíble les dije que no pasaba nada, que todo volvería pronto a la normalidad. Mi calma era hacia fuera, y hasta yo misma me sorprendía; por dentro sentía una angustia tremenda y sin poder contactar a nadie de mis conocidos y amigos en la ciudad decidí emprender camino de vuelta hacía el norte. Subí a un autobús que estaba abarrotado. La gente histérica intentaba comunicar con sus familiares desde los móviles, organizaban encuentros, daban órdenes. El autobús no avanzaba. A cada cruce nos tenían parados en medio de histerias y silencios. Al cabo de un tiempo el conductor dijo que allí se quedaba. No habíamos llegado ni a la calle 50 y me dispuse a andar hasta la 207 y Broadway, en Inwood, en la puntita de Manhattan. Tardé tres horas en llegar a casa. Por el camino, nos íbamos juntando gente diversa y nos contábamos nuestra historia, única, histórica de aquel día que juntas hacían esos millones de historias que todavía, después de esos años, me tienen despierta y atenta.
Al llegar a casa y abrir la puerta mi amigo, se me echó encima abrazándome muy fuerte y sin soltarme durante un buen rato se puso a llorar como un niño. No sé si soy capaz de contaros la emoción del momento. Era todo tan excepcional, estaba tan perpleja, tan extrañamente cansada, aturdida que en aquel momento no me di cuenta de lo que ahora mismo siento al recordarlo. Esas historias cotidianas que no estaban detrás de ninguna maquinación, de ninguna trama, esos seres viviendo y transformando sus vidas al antojo de lo que ocurría es lo que más me revela. Y no sé si lo explico bien pero todavía me pregunto por qué tengo mis dudas de lo que me cuentan y quieren que crea. Todavía de vez en cuando intento entender lo que nadie me ha explicado con verdadera convicción y conocimiento, con esas pruebas contundentes. Desesperada, de vez en cuando busco en Red, miro y remiro Fahrenheit 9/11 , recuerdo las conversaciones que teníamos en casa de nuestros amigos los días que siguieron al 11 de septiembre. Nuestras relaciones, nuestros encuentros, nuestra amistad, nuestras confesiones, fueron, desde aquel día distintas. Más sinceras, mas honestas, más abiertas, más sangrantes, más contradictorias, más profundas pero a todos nosotros (españoles, americanos, palestinos, chinos, latinoamericanos, judíos, blancos y negros de buena fe…) nos movía la necesidad de entender, sin patriotismos falsos, sin exageraciones, sin comedias, lo que estaba pasando y aún hoy mis preguntas de aquel día están sin contestar.
Quizá algún día…
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Comentarios
Por la experiencia que tuve en Madrid al día siguiente del 11-M puedo hacerme una idea de tu situación aquella mañana. Tal y como dices hay muchas respuestas pendientes, pero creo sinceramente que la maquinaria funciona a la perfección, y que nunca vamos a tenerlas. Desde luego te tocó vivir de cerca un momento trascendental de la historia, de esos que cambian el mundo. Aún está por ver hacia donde nos llevan esos cambios.
Pd. A estas horas de la noche João Gilberto viene de perlas...Gracias.
Anotado por: xienra | 12/09/06
Muy bonito el post, impactante y sincero. Yo viví el 11s con una familia americana en España, estaban aturdidos, conmocionados, parecían zombies, fue terrible, no quería abandonarlos porque los veía tan frágiles... Ahora la hija de la familia, mi amiga, vive en NY, la llamé ayer para ver qué tal estaba y aún siue existiendo ese sentimiento de rabia por no entender nada de lo sucedido y también de odio por haber utilizado todas esas muertes como arma política, la peor arma de todas. Contra la mala política, arte y poesía!
Anotado por: LoveSick | 12/09/06
Querida Clarissa, se me ha encogido el corazón mientras leía tu vivencia del 11-S. Yo aún recuerdo el día del 11-M, intentando hablar con mi hermana, con mis amigos, y el susto que nos llevamos al no poder contactar en toda la mañana con un amigo sabíamos cogía ese tren. Cuando me llamó no pude contener las lágrimas, estaba asustadísima, viendo a la gente que iba en el autobús y que acababa de estar en Atocha, algunos aún sangrando y decididos a continuar con su vida, con su trabajo, con una fuerza y una lucha increibles.
Un beso enorme.
Anotado por: Blanca | 12/09/06
Querida Clarissa,
No he podido evitar acongojarme al leer tu post. Son sensaciones muy fuertes las que se viven en experiencias como estas. El día del 11-S yo me encontraba en Lima de compras en un mercado mayorista para un evento que debía celebrar esa noche.
Estando allí escuche a unos vendedores decir que USA estaba siendo atacada por terroristas. Se que en muchos lugares se pensaba en accidentes o en la guerra pero en un país tan marcado por atentados terroristas como el mío eso es lo primero que viene a la mente.. Así que salí de allí y conduje muy rápido a mi casa para poder ver lo que de verdad estaba sucediendo.. entonces al llegar allí vi a la hermana de uno de mis mejores amigos llorando y sentí una angustía terrible.. Mario mi vecino y uno de mis mejores amigos vivía en NY desde hacia varios años, se fue de Perú huyendo precisamente del terror que el terrorismo instaló en Perú durante los 80, ese terror que habia matado a su padre y hermano. Ahora trabajaba para una entidad financiera en el World Trade Center. Cuando vi a Susana su hermana en mi casa llorando me imagine lo peor..cuando mi mamá me dijo que ella había venido a buscarme para que le de las direcciones de correo electrónico de sus hermano porque no contestaba a los teléfonos y querían ubicarlo.. mi alma regreso al cuerpo.. Después pude ser una expectadora televisiva más viendo lo que sucedia.. Y todavía aún sigo sin entender porque pasan estas cosas...porque tiene que pagar tanta gente inocente las injusticias de otros.. En Perú hace 20 años atrás habian atentados todos los días.. bombas por aqui y por allá en un guerra interna que nunca comprendí. Creo que el 11-S nos enseño que no hay nadie invencible..que no hay enemigo débil y que la violencia sólo crea eso..violencia..
Un beso..
Anotado por: MAPI | 12/09/06
Clarissa... cómo estás? Volví al ruedo, con la misma tormenta dando vueltas pero segura de que no me tengo que decargar con el blog por ello.
Realmente nunca terminaré de comprender la magnitud de la tragedia, simplemente porque nos fue ajena. Y solo algunas personas como vos podrán entender el verdadero horror por el que vivieron... simplemente agradecer a Dios porque aquí estás, porque por alguna razón te retrasaste.
Un cariño enorme. Y actualicé, intentando hacerte caso al comentario...
Anotado por: flor | 12/09/06
Nunca había leido un relato sobre el 11-S en primera persona, de alguien que estuviera allí...y después de 5 años ya, todavía me emociono. Recuerdo que yo estaba trabajando, en mi oficina también, en Madrid, y nadie se creia lo que estaba pasando. De echo, tuve problemas también por llegar a casa, puesto que yo estaba cerca de la embajada de EEUU y había policia por todas partes.
Al igual que tú también, todavía me pregunto el porqué...
Besos
Anotado por: LaIsla | 12/09/06
Simplemente no hay palabras...
Me acuerdo de ese dia muy claramente. La reacción de la gente, que en su mayoría estaba de duelo. Muy triste y una pérdida irreparable e injustificada.. Besos Clari!
Anotado por: ☆ Titi ♥ | 13/09/06
clarissa bueno la verdad en mi pais se recuerda el 11 por el golpe de estado de pinochet (ex dictador por 17 años) que dividio mi pais en dos, los que estanban con pinochet y los que queriamos una democracia, ya an pasado 16 años pero cada 11 de septiembre se vuelcan a las calles a recordar lo que ocurrio pero mas que politica es vandalismo y un salvese quien pueda donde la violencia, saqueos y heridos es lo unico que escuche en las noticias hoy...una mirada diferente al 11
Anotado por: sandra cecilia | 13/09/06
Tu historia nos ha llevado a las de Mapi y Sandra Cecilia.
Para mí el 11 de septiembre era, como para S. Cecilia, el día del asalto al Palacio de la Moneda, la muerte de Salvador Allende, su frase de: Más pronto que tarde/ de nuevo se abrirán/ las largas alamedas/ por las que de nuevo/ circule el hombre libre (creo que era así).
Y el 11-S-2001 nació mi sobrino, esa misma mañana.
Un Horror lo de la gente que estaba en las Torres Gemelas. Las incógnitas al respecto. ¿El conocimiento? que de ello, previamente, pudieran tener los gobernantes. Terrible.
PAQUITA
Anotado por: Paquita La Loc@ | 14/09/06
Muy bonito este post. Tuviste suerte.
Me recuerdo muy bien ese dia, estava trabajando y la rádio empezo diciendo asi: Los EUA, estan siendo atacados... pare, no lo creia; fue terrible.
Deseo que todas las personas que sufrieran en estes atentados terroristas, que ahora vivan en paz...
Saludos de Portugal.
Anotado por: pconchita | 14/09/06
Querida mía: en Chile también tenemos un 11 de septiembre trágico. Hace 30 años se produjo en esa fecha un golpe de estado que dio inicio a una dictadura horrenda y demasiado cruel, por lo que nos sentimos en conexión con ese nuevo 11.
Te mando besos
Anotado por: Reclamos | 14/09/06
SABES CLARISSA?..CREO QUE TODO EL MUDO HAYA ESTADO DONDE HAYA ESTADO...SIEMPRE RECORDARÁ ESA FECHA..CREO QUE POR ALGUNA RAZÓN QUE NO COMPRENDO..EL CALENDARIO DEL MUNDO FUE SEÑALADO Y MARCADO EN ESA FECHA..
QUIZÁS PARA QUE LE PRESTARAMOS ATENCIÓN--
NO ME QUIERO ALARGAR PORQU ESRIBÍ SONRE LO MISMO..
CREO QUE TODOS RECORDAMOS QUE HACÍAMOS ESE DÍA..¡¡ES LO QUE LE HACE LAMENTABLEMENTE ESPECIAL..
UN AMIGO NUESTRO REGRESÓ A ESTADOS UNIDOS EN ESOSO DÍAS..ESTABA EN ESTA MONTAÑA..
EN FIN...UN ABRAZO..
RENÉ
PD.TUS PREGUNTAS..LA VERDAD CREO QUE PERMANECERÁN CONTIGO..DE POR VIDA..
Anotado por: RENÉ | 21/09/06
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