04/08/06

Instantánea #1: “You’re so beautiful...”

La mañanas de primavera tienen fuerza en Nueva York, como en muchas otras ciudades de estas magnitudes, me imagino, pero en ésta especialmente cuando las nieves de invierno, primero limpias, luego grises han desaparecido ya y los árboles en Central Park empiezan a preñarse de capullos, de hojas tiernas, y mas tarde de tallos floridos. La ciudad que nunca duerme renace a otros olores más limpios, revive como cada año y su gente despierta en este tiempo sentimientos acordes a estos cambios. Hoy, que acaba de llover al fin!, aquí, cerca del Mediterráneo, y con olor a tierra mojada, revivo en mis sentidos olores y sensaciones y una historia de mis avatares cotidianos en la gran manzana.

Andaba temprano por las calles de Nueva York hacia la oficina, decidida, sonriente como solía hacerlo cada mañana. Llena siempre de colores, de músicas callejeras, de  representaciones y espectáculos que amenizaban todos mis pasos desde el metro, cerca de mi casa, hasta llegar a la Quinta avenida pasando por la 34.

Dispuesta a cruzar el semáforo observé un señor con pinta muy neoyorkina (bien vestido, de oscuro… pantalón y camisa, chaqueta con cuello Mao… ), al otro lado de la 34 que me miraba y me sonreía. Pensé “le habré visto antes o quizá me cruzo con él algunas veces… ” y por cortesía le devolví la sonrisa. A medio cruzar la calle, con un tráfico de mil diablos, se para y me dice “you’re so beautiful”…me quedé atónita mientras proseguía mi cruce en dirección opuesta y el hombre a grito pelado insistió: “are you married, or engaged?”. No daba crédito a mis oídos ni a las miradas sonrientes de los transeúntes. Me sonrojé y seguí caminando más turbada que el resto de la gente que parecía disfrutar del espectáculo.

Llegué a la oficina absolutamente azorada por el barullo que el señor había organizado a mi costa pero todavía con esa sonrisa interior y esa voz que me decía que todo es posible en Nueva York, y yo, como tantas otras veces, con miles y distintos instantes, lo había experimentado.

PS: Nada tiene que ver con la canción de Blunt. Ocurrió poco antes de que la creara  pero cada vez que escucho la canción, recuerdo al neoyorkino, totalmente “pirado”, sus gestos, sus manos alzadas, sus ojos tan sorprendentemente abiertos a esa hora de la mañana, y sus palabras.

 

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